Fue el primer contacto entre el mandatario argentino y el sumo pontífice, en la biblioteca del Palacio Apostólico en Roma. El encuentro comenzó entre risas, bromas y un caluroso saludo. “Santo Padre, ¡qué gusto verlo!”, lo saludó Fernández y Francisco lo invitó a pasar primero diciendo: “primero el monaguillo” con un buen sentido del humor.

Según la prensa que estuvo presente, se lo vio muy cómodos y a gusto, sentados a los dos lados de un escritorio, mientras el papa le hablaba bajo y Fernández se reía. Luego se quedaron a solas por 44 minutos, tiempo que duró la reunión.

Más tarde, Alberto Fernández comentó en una conferencia de prensa sobre los temas de la audiencia, entre ellos la deuda del país fue uno de ellos. A lo que se refirió “El Papa va a hacer lo que pueda hacer para ayudarnos (…) es un argentino preocupado por su patria y por su gente”, dijo el presidente.

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