Entre los vaivenes del SARS-CoV-2, la gripe regresó con fuerza y en 2022 superó su récord de contagios de 2016. Los casos de neumonía y bronquiolitis también crecieron. Los virus respiratorios se disputan el espacio aéreo. Hay momentos en que unos logran mayor circulación que otros. Antes del Covid solía reinar la gripe, hasta que hace tres años le apareció un duro competidor. Tras un 2020 y 2021 en que el SARS-CoV-2 dictó las reglas de una dictadura sanitaria, en 2022 llegó la alternancia.

De manera que el año que acaba de terminar significó la revancha de la gripe, al punto que la cantidad de casos fue récord al superar la marca de 2016. Según cifras oficiales, hubo 1.226.524 casos registrados, 6,17 por ciento más que el récord de hace seis años, cuando hubo 1.155.226 contagios.

Este “diálogo” entre el Covid y la gripe se ve al revisar las curvas de casos del último año. Cuando subió el predominio de un virus bajó el del otro, y viceversa. También ocurrió que cuando el Covid cedió terreno durante gran parte de 2022, la neumonía y la bronquiolitis aprovecharon para meter la cola.

Del año epidemiológico de 52 semanas, 29 -más de la mitad- fueron dominadas por la gripe, mientras el resto las utilizó el Covid para recordar -en este caso a los argentinos- que la pandemia no había terminado. Los partes epidemiológicos desde diciembre, con fuertes subas semanales, son muestra de ello.

Una característica de la gripe en 2022 fue la pérdida de estacionalidad. Los datos del último Boletín Epidemiológico Nacional indican que no atacó según su hábito ancestral, sino que apareció en otros momentos del año, como parte de esta convivencia obligada con el Covid.

La mayor circulación de la enfermedad tipo influenza ocurrió en el país en dos periodos bien marcados: el primero, entre las semanas epidemiológicas 7 y 24 (7 de febrero al 18 de junio); el segundo, entre las semanas 38 y 48 (18 de septiembre al 3 de diciembre).

El pico de gripe se dio en la semana 23, del 5 al 11 de junio, cuando confluyeron la estacionalidad y el descenso de casos de Covid. El resto del año, por fuera de las semanas mencionadas, fue el tiempo en que Ómicron y sus subvariantes hicieron su trabajo viral.

Con todo, y a pesar de que la gripe tuvo la oportunidad de marcar tendencia en la positividad durante 29 semanas, la cantidad de casos registrados de influenza fue la cuarta parte de los de Covid: incluso con menos testeos que en los dos años anteriores, los contagios pasaron de 5.653.408 -el 31 de diciembre de 2021- a 9.891.129 -en el último parte de 2022-. El saldo fue de 4.236.731 casos.

La diferencia fue que el Covid se replegó durante buena parte del año y por periodos dio la sensación de que la emergencia era parte del pasado. Sin embargo, cada vez que reapareció lo hizo con un grado de transmisibilidad mayor. Su modo más voraz pero intermitente sentó las bases del nuevo mapa epidemiológico.

La distribución de los contagios de gripe A y B fue pareja. Ese dato surge del análisis de muestras de pacientes ambulatorios e internados. Entre los primeros, el 40,9 por ciento tuvo gripe A y el 59,1 por ciento, gripe B. Entre los segundos, la distribución fue del 48,2 por ciento para la gripe A y el 51,8 por ciento para la B.

En cuanto a la neumonía, la cantidad de casos contabilizados hasta la semana 49 inclusive fue de 181.798, por lo que superó las cifras de los últimos cuatro años, aunque permaneció por debajo del récord de 2015 y 2016.

Algo relativamente similar sucedió con la bronquiolitis: hubo 199.388 casos, con lo que superó lo esperable, esto es, los contagios muy bajos ocurridos en 2020 y 2021 debido al clímax de la pandemia y el aislamiento. Sin embargo, la cifra de 2022 no superó la marca de 2019 y menos aún los récords de 2014 y 2015.

Sobre el Covid, la novedad que aporta el último Boletín Epidemiológico es una caracterización algo superior -con respecto a los informes anteriores del cuatrimestre final del año- de las variantes y subvariantes de Ómicron que se encuentran en circulación.

Si bien se sigue aclarando que no pueden analizarse proporciones en las últimas semanas del año debido al escaso número de muestras estudiadas, se observa en la semana 48 que BQ.1.1 (popularmente llamada “Perro del Infierno”) se detecta en 10 de 29 muestras analizadas y XBB.1 (popularmente, “Pesadilla”) en 2 de 29.

Con respecto a Ómicron compatible con las subvariantes BA.4 y BA.5, el trabajo que publica el Ministerio de Salud de la Nación indica que se registró en 17 de 29 casos. Aunque resulta evidente la pobreza de un universo de 29 casos, es un poco menos pobre que nada: desde la semana 37 (11 al 17 de septiembre) no se conocían nuevos datos de secuenciación.

Fuente: Clarín