Se encuentra en la ciudad de Sarmiento, en la provincia de Chubut, es el bosque petrificado más grande del mundo. Tiene 300 kilómetros cuadrados y una fisonomía atractivamente misteriosa. Turistas del mundo llegan para conocer los restos de lo que alguna vez fue un bosque de araucanos.

Sus árboles fueron verdes hace 65 millones de años, y hoy forman parte de la reserva geológica más importante del mundo. Apodado como José Ormachea, en honor a quien fue su descubridor, este parque es testigo de la época prehistórica. La belleza de distintos yacimientos petrificados y el silencio de su entorno transportan a sus visitantes a una época de dinosaurios y homínidos.

Troncos, ramas, hojas, astillas y semillas petrificadas son algunos de los restos que pueden encontrarse en este monumento natural. Declarada como área natural protegida desde el 1927, este bosque petrificado es uno de los atractivos turísticos más importantes del sur de Chubut.

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