Brawer: “No había dudas que el 2021 iba a ser un año con clases mixtas” – Diario Federal

La diputada nacional por el Frente de Todos y educadora, Mara Brawer, calificó de “vergonzosa” la dicotomía salud-educación que pretende instaurar Juntos por el Cambio y consideró que debe prevalecer “una mirada integral de lo sucede con la pandemia”. 

La también vicepresidenta de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA) sostuvo que desde el Consejo Federal de Educación “no había duda de que el 2021 iba a ser un año con clases mixtas”, y que “por uno o dos años más así será el eje de la educación para esta generación de pibes”.  

Brawer analizó también el impacto de la no presencialidad al señalar que “una escuela cerrada tiene consecuencias, por eso tiene que ser lo menos posible, y reforzado con muchos recursos para que los pibes puedan seguir estudiando”. 

“En el Consejo Federal se habló hasta el cansancio que el año 2021 iba a ser un año mixto. Si vuelve algún pico, se volvía a clases virtuales”.

Finalmente, calificó de “maravillosa” la noticia de la fabricación de la vacuna Sputnik V en Argentina – a cargo del laboratorio Richmond- en tanto indicó que da cuenta “que no se le puede recriminar al gobierno de Alberto Fernández la política hacia la obtención de vacunas que ubica al país entre los mejores del mundo”.

– ¿No es absurda la discusión que presenta una dicotomía entre salud y educación que intentan generar desde Juntos por el Cambio, como lo hicieron -al comienzo de la pandemia- con salud vs. economía?

– No sé si la palabra es absurda, pero sí me parece que es vergonzoso el uso político que se está haciendo de esto. Las discusiones educación-salud, salud-economía, son absurdos en tanto dicotómicas. Uno debe tener una mirada integral de lo que debe suceder en una pandemia. Sabemos los perjuicios que le genera a la sociedad, en su vida cotidiana, por ejemplo, que cierren todos los negocios. Sabemos los enormes perjuicios que tienen los pibes no teniendo clases. Justamente hay que hacer un equilibrio. Invertir para lograr una armonía y tratar de dañar lo menos posible. 

“Larreta debería estar explicando cómo garantiza la conectividad en los lugares carenciados”.

– ¿Le generan dudas los datos que presenta el Gobierno de la ciudad? ¿Considera que hay un subregistro de los contagios en las escuelas, dado que a los menores prácticamente no se los hisopa?

– Claramente, ellos manejan los números. Pero no solamente en este tema. Por ejemplo, hablan de 6000 mil niños que abandonaron la escuela y no sabemos nada de ellos, qué pasó con esos chicos. Yo estoy absolutamente inserta en estos temas. ¿Qué están haciendo para que vuelvan? Entonces, esto de revolotear números, no sirve. La gente que se dedica a estadísticas te dice que es una ciencia que se interpreta. Vos tenes el dato objetivo, pero después tenes que tener en cuenta otras variables para interpretarlo. Lo que hay que ver, y de esto se habló hasta el cansancio en el Consejo Federal, que el año 2021 iba a ser un año mixto. Si vuelve algún pico, se volvía a clases virtuales. No se sabía cuál de esas opciones iba a primar, pero no había dudas que el 2021 iba a ser un año mixto. Otra cosa para tener en cuenta; ningún pibe iba hasta la semana pasada todos los días a la escuela. Los chicos que iban todos los días iban tres horas, otros una semana por mes, otros una semana sí, y una semana no. La presencialidad era esa. Por lo tanto, la presencialidad para el 2021 era una presencialidad mixta, porque esos chicos que van una semana si, una semana no, que van la mitad del horario tiene que ser reforzado por la virtualidad -en el caso que se pueda tener conectividad- o como se hizo el año pasado, con ejercicios en la casa. Todo eso debe seguir existiendo en la presencialidad, porque no hay una presencialidad absoluta.

La opción de lo mixto es el eje de la educación para esta generación de pibes por uno o dos años más. Ahora, Larreta, debería estar hablando -que hay muchas resoluciones en el Consejo Federal- en cómo sostiene la educación durante la pandemia. Cómo garantiza la conectividad en los lugares carenciados. Larreta pone en las plazas WIFI libre, ¿no lo puede hacer en un barrio carenciado? Hay que entregar computadoras, generar recursos didácticos. ¿Cómo focalizamos a aquellos chicos que, por circunstancias familiares, por aprendizaje, por capital cultural tienen dificultades con la virtualidad? ¿Cómo garantizamos estas cuestiones mixtas? Esto hay que discutir, y terminar con esta dicotomía 15 días más, 15 días menos. Porque la realidad es que cuando alguien se enfermaba, los pibes estaban 15 días sin clases. 

– ¿Pero había que disminuir la circulación?

– Por supuesto. A alguien ibas a tener que afectar. Podríamos haber seguido con las clases presenciales si cerrábamos todos los comercios. ¿Se está dispuesto a eso? 

– ¿Cuáles son las dificultades para los alumnos si se extiende la educación virtual?

– La verdad que son muchas. Si hablamos en términos de clases sociales, lo que se pierde de aprender los sectores vulnerables, que ya vienen con algún problema dado el capital cultural de su familia, es gravísimo. Si es por mucho tiempo, es muy difícil de remontar. Un pibe que llegó sin distinguir una letra de un número a primer grado, y le agarró la virtualidad, tiene un panorama complejo. Un pibe de esas características socioculturales si recién empieza a alfabetizarse en tercer grado, es una desgracia. Esto también les pasa a pibes de clase media.

“Una escuela cerrada tiene consecuencias, por eso tiene que ser lo menos posible y reforzado con muchos recursos para que los pibes puedan seguir estudiando”.  

Después, el aspecto psicológico y relacional es otro punto clave. Los pibes están teniendo ataques de fobia, ataques de llanto, por eso la sociedad de pediatría salió a hablar. Hay pibes que volvieron a perder esfínteres. No es solo el encierro, que en la ciudad de Buenos Aires muchos están encerrados en departamentos. La infancia es hermosa, pero hay muchos miedos; al cuco, a que se le muera la mamá y más. Estamos asustados nosotros, imagínate los pibes. Poder tener un lugar para que circule la palabra, para que circulen todos estos miedos es importantísimo. Yo era funcionaria del Ministerio de Educación de la Ciudad cuando ocurrió el atentado a las Torres Gemelas: hubo un trabajo que hacer con los pibes. Fue un gran impacto. Una escuela cerrada tiene consecuencias, por eso tiene que ser lo menos posible y reforzado con muchos recursos para que los pibes puedan seguir estudiando.  

– ¿Considera contradictoria la postura del Gobierno de la Ciudad, siendo que no han invertido en educación, ni han generado medidas propias -especialmente económicas- para paliar esta crisis?

– No, no han invertido nada. El año pasado subejecutaron casi el 70 por ciento del presupuesto de infraestructura. No daba para hacer grandes obras en la pandemia, pero aprovechen y usen y esa plata para armar sistemas de ventilación, por ejemplo. Con los comerciantes lo mismo. Si se cierran los bares de la ciudad de Buenos Aires hoy, el que pone los 15 mil pesos por empleado es el gobierno nacional. Ni siquiera se pensó en poder eximir unos meses de ABL o suspender el estacionamiento medido. Estamos hablando de una ciudad que es rica. 

– ¿Qué herramientas educativas podrían haber reforzado?

– Hablar de educación es hablar de educación, no hablar de cierre si, cierre no. Es hablar de recursos didácticos. Hay que reforzar un programa de la época de Daniel Filmus que se llama “Maestro más maestro”. El programa proponía que en las zonas más carenciadas el primer grado tuviera dos maestras para acompañar los diversos ritmos de aprendizaje. Ese programa continuó, pero hay que reforzarlo. Los pibes vienen con un background de lo que han vivido, con historias particulares. Por ejemplo, han aumentado las violencias hacia los niños y los ancianos a lo loco. Una de las características de las escuelas es que les permiten a los pibes relacionarse con el afuera que muestra vínculos distintos. Que te enseña que hay diversidad y que te puede proteger de la vida familiar. También te protege de enfermedades, porque las detecta, eso es folklore.  

– ¿La queja fundamental de los padres responde a que la no presencialidad rompe con la dinámica familiar?

– Sí, destruye cualquier dinámica familiar. Lo que lleva obviamente a que muchísimos chicos estén solos. No dejan a un nene de tres, pero si a uno de seis. Y la verdad que un pibe de seis encerrado solo en una casa, por más que sea muy responsable, es grave. Por eso no hay que abusar de la no presencialidad. Yo en particular pienso que las escuelas no deben estar cerradas nunca. Guardias mínimas debe haber, porque hasta simbólicamente es bueno. Ahora, no con clases, pero sí con guardias mínimas. Formosa hizo eso. 

“La rebelión que tuvo Larreta el año pasado con los supervisores nunca la ví, y soy docente desde la vuelta de la democracia. Y eso es porque son un desastre”.

– Muchas escuelas funcionan también como comedores…

– Sí, funcionan como comedores. Y aquellos chicos que no tienen capacidad de conexión, deberían poder ir un ratito. A veces notás que hay cincuenta pibes que están peor y, bueno, podes poner cinco por aula. Hay que tener planes B de emergencia. La escuela debería tener detectado, en los momentos de cierre total, quiénes necesitan ir. Porque la policía y la escuela son el Estado presente en los barrios. A diferencia de la policía, la escuela es un lugar donde la gente se acerca, inclusive sin clases. 

– Hay que reconocer el gran trabajo que hicieron las instituciones y los directivos para llevar adelante la presencialidad, ¿no?

– Sí, mucho, mucho. Se tuvieron que hacer cargo de toda la organización de la presencialidad y de la virtualidad. Hubo mucho trabajo en cuadernillos, más que en Zoom, porque la realidad es que ni la familia de clase media tiene una computadora por niño. Una familia tipo de cuatro personas no tiene cuatro computadoras. Hubo mucho trabajo de los directivos y los docentes y con muy poco apoyo. La rebelión que tuvo Larreta el año pasado con los supervisores nunca la ví, y soy docente desde la vuelta de la democracia. Y eso es porque son un desastre.

– ¿Cómo tomó la noticia de la fabricación de la Sputnik V en la Argentina?

– Es una noticia maravillosa y habla de algo que no se le puede recriminar al gobierno de Alberto: la política hacia la obtención de vacunas. Estamos entre los mejores países del mundo. Uno lo ve. Tenemos, la vacuna Sinopharm, la Astrazeneca, la Sputnik, que, ahora, se va a fabricar acá. También estamos negociando para traer las vacunas de Cuba. No somos Israel, ni tenemos 9 millones de habitantes, ni somos Canadá que le sobra la plata. Pero, en términos relativos, debe ser la mejor política del mundo. En términos absolutos te ganan las grandes potencias, pero si mirás desde dónde esas políticas se desarrollan, no tengo la menor duda de que debemos ser de los primeros en el mundo. 

 

Fuente: ContraEditorial

Wall

Por Wall

Recopilamos y editamos noticias producidas por cientos de medios digitales de todo el país, respetando siempre las fuentes y las autorías originales de esos medios. Ante cualquier consulta dirigirse a redaccion@diariofederal.com