Daniel Herrera tenía 44 años y sus familiares dicen que estuvo casi una semana con un cuadro severo de coronavirus, llamaron a la ambulancia y nunca fue asistido.

El coronavirus no es la única pandemia que enfrentamos hoy en día. En Córdoba, y otros tantos lugares, todavía está presente un gran drama social: la marginalidad.

Esta vez las víctimas de ese drama fueron una familia del Barrio IPV 360, ubicado al noreste de Córdoba, el cual sus vecinos dicen que es apuntado como una zona roja de la capital. Por ese motivo es que ni patrulleros ni ambulancias ingresan cuando se los necesitan.

Lo que sucedió allí fue que Daniel Herrera, de 44 años, se contagió de COVID-19. El Martes de la semana pasada le dio positivo el hisopado y resultó ser un paciente grave. Tuvo dificultades respiratorias severas, con agitaciones y dificultad para respirar con normalidad.

Entonces, María, su hermana, llamó al médico y le dijeron que irian a verlo el Jueves. Sin embargo, nadie se presentó y solo le enviaron una traffic con mercadería, algo que nunca habían pedido ni solucionaba sus problemas.

Así lo afirmó la misma María en el móvil de Crónica Matinal por Canal 10: “Yo llamé al COE varias veces y me decían que recién la semana que viene iba a venir un médico y les decía que no podía respirar, pero me respondían que no podían hacer nada”.

Sin recibir ningún tipo de asistencia, el día Domingo se complicó aún más el cuadro de salud de Daniel. Entonces, su hermana llamó durante toda la tarde pidiendo desesperadamente que vayan a asistirlo. Sin embargo, sólo le tomaron los datos y quedaron en llamarla.

Ante la continua falta de respuesta, María llamó al 107, la Dirección de Emergencias Médicas Municipal). Sin embargo, le volvieron a decir que no podían hacer nada. La misma respuesta recibió cuando llamó a la Policía pidiendo ayuda.

A todo esto, la salud de Daniel estaba en estado prácticamente terminal y ese mismo Domingo lamentablemente falleció. Después de horas de espera finalmente llegó (tarde) una ambulancia. Sobre este episodio, María relató:

“Cuando les reclamé que tendrían que haber venido antes la doctora me contestó que igual se hubiese muerto, que todos los que tienen COVID se mueren”

Daniel estuvo casi una semana con un cuadro de coronavirus muy grave. Su problema de obesidad más la dificultad respiratoria que le provocó el virus pandémico firmaron su fallecimiento.

Quizás una pronta asistencia médica le hubiese salvado la vida. Sin embargo, la marginalidad, la otra pandemia, hizo que ni una ambulancia se acercara a su casa para intentarlo.

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