Por Juan Carlos Alderete

 En un mundo desigual, donde algunos países son lobos de otros países y un puñado de personas son lobos de otras personas, “La lucha por la salud no es sólo lucha contra la enfermedad sino contra los factores que la generan y refuerzan” como afirmaba el Dr. Enrique Pichon-Riviere.

Unas pocas potencias imperialistas concentran la mayor parte de las vacunas, se reservan dosis para ellos y a cambio de concesiones, muchas veces leoninas, dejan gotear algunas para el resto de los países. Son apenas 10 países los que concentran el 90% de las vacunas. Los laboratorios monopólicos y esas potencias violan cínicamente los contratos firmados con países dependientes como los nuestros. Las inequidades del sistema nuevamente quedan a la vista.

La avaricia, soberbia y sed de dominación de las potencias imperialistas no les permite ver que esta vez, nadie se salva solo. Siguen retrazando la vacunación masiva, por lo tanto el virus sigue circulando sin control, favoreciendo las condiciones para que este pueda tener una mutación que tal vez sea inmune a las vacunas que están atesorando como herramienta de conquista.

La liberación de patentes, terminar con el negocio de un grupito de laboratorios monopólicos y la coordinación entre países es el único camino posible para cuidar la vida en todo el planeta. Pero esto no parece cercano. Necesitamos avanzar en lograr soberanía en la producción de vacunas y medicamentos. No es sólo una cuestión de salud, sino que deja al desnudo la situación de indefensión nacional frente a un mundo con potencias voraces. Es posible avanzar en ese camino, tenemos la capacidad técnica y científica para emprender esta tarea, necesitamos destinar los recursos necesarios. En ese sentido, es un ejemplo a tomar en cuenta el de Cuba, que ha desarrollado la Soberana II. Esta es una vacuna que desarrollaron ellos mismos y que podría ser la solución para que los países oprimidos tengamos un acceso mas temprano a la inmunidad de rebaño que tanto busca la humanidad. Queda a las claras que la cooperación y coordinación latinoamericana es un camino posible para tener una patria soberana.

Estamos frente a la segunda ola del Covid, el Estado debe fortalecer el sistema de salud y brindar la ayuda necesaria, continuar con la campaña de vacunación y trabajar una fuerte política de prevención. El pueblo tiene que tomar la lucha por la salud en sus manos como se viene haciendo en muchos lugares, todas y todos tenemos que cumplir los protocolos de cuidado personal y social. ¡Esta batalla la tenemos que ganar!

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