El flamante intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso explicó los motivos por los cuales se vio obligado a declarar la emergencia administrativa, edilicia y vial municipal, inmediatamente después de haber asumido funciones. También lanzó una advertencia hacia un sector de trabajadores de la comuna que de manera frecuente venían llevando adelante medidas de fuerzas. “El que no quiera laburar va a tener sus consecuencias”, dado que se hace necesario “recuperar la cultura de trabajo”, afirmó.

En declaraciones formulas a la emisora radial Nuevo Día, que se reproducen en su portal digital, Pablo Grasso (Frente de Todos) dijo que durante la gestión del intendente que lo presidiera, el radical Roberto Giubetich “se han dilapidado todos los fondos que teníamos dentro del municipio y no se ha invertido en lo que se debía”. Citó el caso de los denominados “Fondos Soja” que “eran para hacer obras, pero mediante una resolución los pasaron a gastos generales”.

Por otra parte denunció públicamente que no se completó la segunda etapa de construcción de un pluvial simplemente porque consideraron que no correspondía hacerla “y la dieron de baja”. Por si fueran pocas la acusaciones sobre la gestión de Giubetich, Grasso reveló que al hacer una revisión de la lista de empleados, quedó de manifiesto que tanto el exintendente como otros funcionarios que lo secundaron “incorporaron a planta permanente a todos los cargos políticos de esa gestión” y a otros empleados, aunque no precisó números.

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