“Es una ofrenda de la naturaleza no somos depredadores” indicaron.El caudal, según el reporte alcanzó los 2.80 de altura y arrasó con todo lo que encontró a su paso.

La naturaleza es sorprendente a cada paso y en sus distintas manifestaciones. Su furia, su majestuosa belleza y cuantiosa generosidad, nos revelan prodigios increíbles.

En la confluencia de los ríos Lavayén y Grande, que dan lugar al imponente río San Francisco, habitan especies ictícolas de gran porte que son verdaderas preseas para cualquier pescador profesional.

La descomunal creciente provocada por las copiosas lluvias, arrasó con todo lo que había a su paso, y en esta oportunidad, la fauna ictícola no fue la excepción, y grandes peces, surubíes, bagres, dorados, entre otros, al inundarse las riberas, fueron arrojados sobre las márgenes del río San Francisco, en su recorrido por el departamento Ledesma, más precisamente a la altura de la localidad de Yuto.

En la mañana de hoy, al producirse la baja de la correntada, la misma naturaleza, dejó una increíble ofrenda de estas especies que quedaron atrapadas en los lodazales formados, y los lugareños, que habitan en las zonas linderas a las márgenes de este curso de agua, llegaron con los habituales elementos para la pesca y se llevaron lo necesario para el consumo familiar.

Este hecho, según comentó la gente, no fue bien visto por las autoridades del Parque y por la policía, “pretendían que devolviéramos los peces al río, nos somos depredadores llevamos lo necesario para alimentar a nuestras familias, no estamos robando, muchos de estos “bichos”, (como llaman a los surubíes, dorados y bagres), morirán porque están prácticamente enterrados, si los quieren salvar, tendrían que recorrer las márgenes y comprobarán lo que decimos”, dijeron los lugareños y considerando el porte de las especies, resulta muy difícil que puedan llevarse más de dos.