Ramón Eugenio Llull recibió el beneficio, luego de ser condenado a 12 años por el delito de abuso sexual con acceso carnal contra su propia nieta, de siete. La jueza Leticia Lorenzo lo mandó a una casa a 10 cuadras de la víctima, sin tobillera electrónica y argumentó que el riesgo es bajo.

La polémica estalló cuando jueces de todo el país comenzaron a ordenar arrestos domiciliarios para descomprimir las cárceles como consecuencia del coronavirus. Según el ministerio de Justicia de la provincia de Buenos Aires 599 detenidos lo hicieron bajo el régimen de prisión domiciliaria.

Pero el caso que despertó la furia de cientos de personas ocurrió en la provincia de Neuquén: el ex militar Ramón Eugenio Llull, quien había sido condenando a 12 años de prisión efectiva por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo que ejerció de manera sistemática contra su propia nieta, de siete, durante cuatro años: desde 2006 a 2010, fue beneficiado con prisión domiciliaria en el marco del Covid-19.

Fue el Tribunal de Impugnación el que dictó la prisión domiciliaria a Llull, por orden de los jueces Richard Trincheri, Liliana Deiub y Federico Sommer, los cuales fundamentaron su decisión de otorgar este beneficio a Llull “por tener 69 años y estar en el grupo de riesgo de Covid-19”.

Sin embargo, el nombre que se convirtió en tendencia este lunes por la liberación del condenado, quien además se encuentra hospedado en una casa ubicada a tan solo diez cuadras de la víctima y sin una tobillera que corrobore su paradero, es el de Leticia Lorenzo, la jueza que ya fue noticia en el pasado por sus sentencias en lenguaje inclusivo.

Vea la nota completa: https://www.bigbangnews.com/policiales/una-jueza-dio-arresto-domiciliario-a-un-abuelo-que-violo-a-su-nieta-vive-a-pocas-cuadras-de-su-casa-202051118520