Debido a la superpoblación en las cárceles dependientes del Servicio Penitenciario provincial, estimada en más de un 10 por ciento con la capacidad operativa para su normal funcionamiento, se realizan requisas permanentes donde se secuestraron un total de 513 teléfonos celulares, además de 187 chuzas, 50 litros de cachuña (bebida hecha en base a frutas fermentadas de manera artesanal) y que imitan a las bebidas alcohólicas.

Estos procedimientos se hacen en busca de elementos prohibidos dentro de los penales, como ser, elementos contundentes como cualquier tipo de estupefacientes y telefonía celular sobre la que se montan las sospechas de la Justicia, de que son los instrumentos con los que los narcos presos pueden seguir conduciendo operaciones criminales extramuros.

El trabajo realizado en el interior de las prisiones tiene como complementario el que se realiza con la visita de sus familiares y amigos, y en ese marco detectaron y secuestraron 46 teléfonos celulares y gran cantidad de blísters con medicamentos no autorizados.

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