No se descarta la apertura de una fosa común cuyo predio se determinará conjuntamente entre provincia, municipio y Ejército.
Los protocolos sanitarios sobre el destino final de los cuerpos con COVID-19 establecen dos alternativas: crematorio o tierra. El subsecretario de Regulación y Fiscalización, Gustavo Amann, habló del colapso del cementerio San Francisco Solano y de un informe que elevaron frente a la imposibilidad de poder cumplir con lo establecido, en caso de que aumenten las muertes por coronavirus.
El subsecretario de Regulación y Fiscalización, Gustavo Amann, habló este sábado con CIUDAD TV sobre la situación de colapso del cementerio San Francisco Solano, lo que plantea una disyuntiva en cuanto a poder cumplir con los protocolos establecidos para el destino final de cuerpos con COVID-19. Contó que, al inicio de la gestión, el primer comunicado de la Dirección General del Cementerio “fue que ya venían colapsados desde hace bastante tiempo”. Se habla de una falta de espacio que se viene advirtiendo desde hace 10 años, lo que derivó primeramente en aumentar el número de nichos, “se empezó a construir y se llegó a un número por lo menos para sostener la situación de la cantidad de fallecidos diarios que tiene ese servicio, de un promedio de cinco por día y entre 1300 y 1400 al año”, comentó.
Frente a este escenario y ante la posibilidad de un aumento en el número de muertes por COVID-19, el Municipio comunicó la situación. “Hicimos un informe para comentar más que nada al sistema privado de salud, a salud pública y a las funerarias, para ver cómo podemos coordinar. Porque este tipo de fallecidos no van a nichos. El cementerio es muy probable que no tenga la capacidad de resolución”, indicó.

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