Sus integrantes suman un total de 20 personas que argumentan que no tienen domicilio fijo por la actividad que desarrollan. Se instalaron en Lago Puelo y son asistidos por el municipio.

En coincidencia con la cuarentena decretada por la pandemia del coronavirus, “nos quedó un circo armado dentro del pueblo”, cuyos integrantes no quieren marcharse porque argumentan que “no tienen un domicilio fijo, dicen que son habitantes del mundo y caminan de ciudad en ciudad”, explicó ayer el intendente de Lago Puelo, Augusto Sánchez.

Según detalló, “venían recorriendo todo el país y justo cuando hubo que suspender los espectáculos públicos estaban brindando funciones en un predio detrás del gimnasio municipal.

Está integrado por unas ocho familias (20 personas), quienes al no poder hacer las presentaciones no tienen ingresos económicos para subsistir. En consecuencia, los tenemos que asistir con alimentos desde el municipio”.

Enseguida calificó como “una realidad social muy palpable la necesidad de muchas familias para conseguir alimentos, porque los trabajadores de la economía informal comienzan a trabajar muy bien luego de la temporada turística estival, cuando los prestadores y productores los contratan para hacer obras de carpintería, albañilería, jardines o juntar la leña para el invierno. Ahora están limitados por la cuarentena, entonces ese derrame no está llegando a los sectores populares”.

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